24 jun. 2017

Tres cualidades para establecernos firmemente en la práctica de Yoga





Nuestra práctica está basada en uno de los textos principales y fundamentales del yoga, los Yoga Sutras de Patanjali. Siempre debemos releer este texto para centrarnos, enfocar y profundizar nuestra práctica. Esta vez hablaremos un poco del sutra I.14 (Libro I “Sadhana Pada, sutra 14). 


Este dice 



sa tu dīrghakālanairantaryasatkārāsevito dṛḍhabhūmiḥ ||14||



Sah (Sa): esto; tu: y; dīrgha: largo; kāla: tiempo;

nairantarya: sin cortes, continuamente; satkārā: con seriedad, sinceramente;

asevito: con presencia; dṛḍha: firme; bhūmiḥ: fundamento, establecido, conectado a tierra.

Significado: La práctica de yoga se establece firmemente cuando es realizada durante un largo periodo de tiempo, de manera continua, con dedicación, seriedad y presencia. 


Este sutra sugiere tres cualidades que el practicante debe tener: constancia, paciencia, dedicación, y para adquirir estas requiere fe (confianza). Analicemos. 


La práctica requiere ser realizada por un largo período de tiempo (dirghakala), continuamente (nayrantaria: de manera continua, sin cortes).  Lo que sucede actualmente es que no podemos sostener la práctica ni por largo período ni ininterrumpidamente. Esto sucede con muchas actividades, no solo con Yoga, la mente inquieta comienza con mucho entusiasmo pero se aburre al poco tiempo de cualquier actividad nueva. También sucede que comenzamos con muchas expectativas y esperamos notar los cambios inmediatamente. No podemos esperar para ver los frutos, queremos resultados inmediatos. Si bien la práctica de ashtanga nos da frutos inmediatos, dado que con tan solo una pocas sesiones notamos que nos sentimos mejor, que los dolores del cuerpo empiezan a desaparecer, que estamos mas tranquilos y mas seguros en todas nuestras actividades, etc; sólo tras un largo intervalo de tiempo se alcanza el verdadero estado de Yoga. El Yoga produce cambios internos muy profundos, pero demandan un período largo de tiempo para llevarse a cabo. Tal vez nuestro cuerpo, por encontrarse en el plano mas burdo, es lo primero que cambia. Para cambiar internamente es necesario mantener la práctica largo tiempo, años o décadas, de manera continua. No podemos practicar un mes y dejar, luego retomar de nuevo tres meses después, mantener la práctica por otros tres meses y dejar de nuevo. Sólo podremos notar los beneficios mas profundos cuando trabajemos con paciencia durante largo rato y con continuidad. En general lo que se observa hoy en día, es que la gente comienza con muchas ganas, pero pasado un mes o dos, dejan. No pueden esperar a que el yoga realice su trabajo interno, a veces porque se aburren y no tienen paciencia, a veces porque empiezan a moverse cosas muy internas y les despierta miedo.





Otra veces pasan muchos años de práctica, mas de cinco o diez años por ejemplo, y uno puede ver como ha cambiado el cuerpo gracias al efecto de las asanas pero internamente se siente todavía que falta mucho trabajo. Todavía no dominamos la mente, aún las emociones son muy fuertes y no somos capaces de estar atentos a la respiración por mucho rato. Reaccionamos ante los estímulos agradables y desagradables de manera instantánea, sin apaciguar ni medir las consecuencias. Todos estos son signos de que falta aún mucha práctica por delante. Entonces debemos volver a estudiar este sutra I.14. Debemos trabajar arduamente mucho tiempo, algunos cambios, especialmente los mas sutiles, toman mas años de lo que pretendíamos. Por estas razones, la práctica de Yoga requiere paciencia, y si somos personas impacientes mejor aún, porque podemos desarrollar esta hermosa cualidad y disfrutar de sus beneficios. 




Respecto a practicar “continuamente” se refiere por un lado a la cantidad de veces que practicamos en el día, en la semana, o en el mes; y por otra parte a la cantidad de horas que dedicamos a la práctica cada día, ya sea la práctica de asanas y respiración, o la atención completa durante las actividades cotidianas. ¿Con que regularidad practicas? Pregúntate a ti mismo, y si tu respuesta es "de vez en cuando" tal vez debas replantearte tu práctica. Practicar de vez en cuando no sirve. Uno debe ser lo mas constante posible, tratar de hacer todos los días aunque sea una pequeña práctica en casa. Cada minuto que uno dedica en el día, aunque sea a sentarse con los ojos cerrados y observar la respiración, o hacer unas pocas asanas con atención, eso es lo que mantiene la práctica. También práctica continua quiere decir que una vez que hemos avanzado en nuestro proceso, podemos estar practicando realmente de manera constante. Cuando tenemos una actitud de presencia y estamos conscientes de nuestros actos, de nuestros pensamientos e incluso de nuestra respiración, mientras realizamos todas nuestras actividades cotidianas como trabajar, comer, bañarse, viajar por la ciudad, estar con la familia o con amigos, estamos practicando Yoga. Lo mismo que hacemos durante la serie de Ashtanga, pero hacerlo todo el día, un estado de consciencia plena en todo momento. 



Para aquellos que dicen “no tengo tiempo” tengan en cuenta que pueden hacer solo los saludos al sol y terminar sentados en padmasana haciendo respiración profunda con sonido. Esta breve práctica puede llevar solo quince minutos y se puede hacer todos los días. ¿Quien no tiene quince minutos por día? Y si no los tenés, entonces deberías revisar que ritmo y estilo de vida estas llevando, y en que actividades no importantes ni necesarias estas desperdiciando tu tiempo. 




Continuemos el análisis. Luego dice “con dedicación, con seriedad, y presencia” (satkārāsevito). Esto significa que cuando practicamos debemos estar totalmente inmersos en la práctica. Debemos trabajar con plena atención, con nuestra mente y los sentidos todos trabajando juntos para brindarnos un estado de plenitud. Eso es presencia. Con dedicación, significa que cada vez que hago mi rutina (o mi atención plena en cada acción) lo hago de lleno, me involucro totalmente, no lo hago con la actitud de quien realiza la actividad solo porque es necesario hacer alguna actividad física o porque se lo recomendaron pero sin ningún interés real en ello. Comprendo que al comienzo este sea probablemente el caso de la mayoría, se acercan al Yoga no por propia motivación sino por necesidad. ¡Está perfecto! Pero si quieren profundizar, comiencen a hacerlo cada vez con mas dedicación, indaguen en la práctica, vayan mas profundo, internalicen las asanas y la respiración. Hagan cada vez la rutina como si fuera el último día de sus vidas, con plena atención, descubriendo el mundo interno. La mente es muy poderosa, y cuando la adiestramos para ir mas allá nos permite llegar a lugares realmente increíbles, que despertaran nuestro auto-conocimiento. Digo despertar, porque es algo que ya “tenemos” , que ya “sabemos” pero que hemos olvidado. Y como dice en el párrafo anterior, luego de mucha práctica, esta presencia y atención se puede trasladar a cada acción consciente de nuestra vida diaria.




Como tercer cualidad hemos puesto la fe, que también podemos llamar “confianza” para aquellos que la palabra fe les suena demasiado religiosa. Esta cualidad ha sido agregada y comentada por diferentes maestros de Yoga. ¿Por qué necesitamos de la fe? Simplemente porque hasta que no llega el momento donde uno puede notar por sí mismo todos estos cambios y beneficios, hasta que uno no comprende bien por donde va este sendero del Yoga ¿que es lo que nos mueve a continuar con la práctica? La fe es la fuente de la motivación. La confianza, la creencia en el método, la observación de otros que ya han practicado durante esos “largos períodos de tiempo” y han alcanzado algunas metas. La fe en los maestros, en el linaje, en todos los que conforman esa cadena de transmisión de las enseñanzas del Yoga, comenzando por Maharishi Patanjali (autor de los Yoga Sutras). Hasta que eventualmente uno experimenta por sí mismo, por la propia experiencia, tal transformación y sus beneficios. La fe no es ciega, la fe está basada primero en la experiencia de otros y en un método milenario, pero luego se establece en nuestra propia experiencia. Es como construir una casa, ladrillo a ladrillo, vamos armando los cimientos o la base, luego levantamos las paredes, y así. Cada ladrillo es una vivencia nueva dentro de la práctica que fortalece nuestra fe. Así se construye una práctica estable y firme (dṛḍhabhūmiḥ), una de las primeras metas del practicante de Yoga. El Yoga es una ciencia completa, un método exacto, comprobado a lo largo de miles de años por miles de personas, y explicado en detalle en el texto Yoga Sutras.




¡Espero que les sirva para aplicarlo en su práctica!

Autora: Patricia Aballay


Om Saha Nau-Avatu | 
Saha Nau Bhunaktu | 
Saha Viiryam Karavaavahai | 
Tejasvi Nau-Adhiitam-Astu Maa Vidvissaavahai | 
Om Shaantih Shaantih Shaantih || 

Que lo Divino nos proteja. 
Que disfrutemos unidos los frutos de nuestras acciones.
Que aunemos nuestra fortaleza para el bien de la Humanidad
y que nuestro aprendizaje sea luminoso y útil.
Que nunca haya enemistad entre nosotros.
Om, PAZ, PAZ, PAZ.

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